Steven Wilson: “Parece que Porcupine Tree es un capítulo cerrado en mi vida”

Aunque el nacimiento oficial de data de 1987, como proyecto de un joven , su éxito (y el término se debería entrecomillar porque tampoco hablamos de portadas, números uno en radiofórmulas o actuaciones en ‘late nights’) no llegó hasta la publicación del magistral “In Absentia”. Fue el punto de inflexión de un grupo en el que Wilson daba rienda suelta a su inigualable talento y que nos obsequió con otras tres obras maestras. “The Incident” es hasta la fecha el último álbum del grupo, fechado en el ya lejano 2009.

Afortunadamente ello no significa que hayamos quedado huérfanos del talento del londinense y Wilson ya ha publicado cuatro discos en solitario en los que ha ampliado infinitamente su paleta sonora. Precisamente el nuevo disco, “Hand. Cannot. Erase”, ha sido el que le ha traído de vuelta a España (por primera vez a Barcelona) y por ello hemos tenido la suerte de charlar con él sobre su público, su nuevo álbum, su visión del presente y futuro de la música o su sueño por cumplir.

¿Qué tal estás?

¡Muy bien, gracias! Es un día precioso.

¿Qué tal ayer en Madrid?

Muy bien, si…

De hecho era el segundo concierto de la gira…

La verdad es que ambos conciertos han sido fantásticos. Lo estoy disfrutando muchísimo.

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¿Qué tal está reaccionando la gente a tu nuevo material?

Maravillosamente. El público en esta parte de Europa es, sin duda, diferente. Hay una pasión que no encuentro en países como Alemania o el Reino Unido, algo que realmente disfruto.

Una pregunta que siempre hacemos a las bandas que nos visitan es si realmente se nota a diferencia entre público dependiendo del país. ¿Es lo mismo el público español que el alemán o el de EEUU? ¿O incluso, en EEUU hay diferencias entre estados?

Sin duda. De alguna manera, y no creo que sea sorprendente que diga esto, hay similitudes entre aquí y Sudamérica en términos de entusiasmo, pasión y no solo en eso sino también en la demografía del público. Si hago un concierto en el Reino Unido el público que veo es algo mayor, más masculino… En sitios como Chile, México, España o Portugal diría que todo es mucho más 50/50 en cuanto a mujeres/hombres y mucha más gente joven. No sé exactamente el porqué… Diría que puede tener que ver con la cantidad de exposición ‘mainstream’ que tiene la música pero no creo que mi música tenga ninguna exposición ‘mainstream’ en España. No sé porqué, seguramente vosotros tendréis una mejor idea del porqué pero sin duda hay una diferencia de demografía y aspecto del público y esa es la razón por la que siento que hay más pasión: hay más chavales, más mezcla de mujeres y hombres. No son solo hombres serios ahí analizando todo lo que haces y eso crea también una atmosfera muy diferente.

¿Hace que tu también actúes de otra manera?

Por supuesto. Incluso cosas simples como que el público esté de pie o sentado crea una diferencia tremenda. Hago muchos conciertos en Europa y la mayoría de los que hice en EEUU en teatros y es mucho más difícil notar el público cuando está sentado. Así que he disfrutado muchísimo estas dos últimas noches porque ha habido una conexión. Sin duda hay ventajas cuando estás sentado siendo esta gira, como es, muy visual con vídeos y sonido cuadrafónico y a veces la gente quiere simplemente sentarse y disfrutarlo pero como consecuencia de ello el ambiente se resiente.

¿Adaptas el setlist en función del lugar donde actúas?

No, el concierto es el concierto. Si que podemos cambiar alguna canción aquí o allá pero no tantas como querríamos porque, en parte, el concierto es bastante complejo con las imágenes, los vídeos y las pantallas. Así que tiene que haber una forma fija de setlist en el que si puedes cambiar una o dos canciones pero no es que puedas decir, “Hey, hagamos hoy un concierto de rock porque el público lo pide” o “el público esá muy tranquilo, hagamos un concierto con muchos temas tranquilos y espaciales”. No funciona así. El concierto es el concierto.

Hablemos de tu nuevo álbum, “Hand. Cannot. Erase”, basado en una sorprendente historia que recogió un documental. ¿Surge el álbum después de ver el documental o tenías material y decidiste que encajaba en esa historia?

Pues mira, ninguna de las dos cosas. Te cuento: vi el documental y quedé conmocionado y conmovido. Y de alguna manera me fue persiguiendo, tenía esa historia dando vueltas por mi cabeza. Había empezado a componer un disco nuevo y, de hecho, era un disco completamente diferente, con una historia completamente diferente aunque aspectos de la historia se han mantenido en “Hand. Cannot. Erase” pero lo básico es una historia muy diferente. Me encontré escribiendo canciones dentro de ese personaje que estaba basado en Carol Joyce Vincent, que es la persona real del documental, sin ser consciente de ello. Eso suena muy pretencioso pero es verdad que no escribía de forma consciente, no había escogido escribir de ese personaje. Más bien parecía que el personaje me había escogido a mi. Y estaba escribiendo letras y una de las primeras canciones que escribí, “Happy Returns”, está escrita en primera persona, desde la perspectiva de una joven escribiendo una carta a su familia, muy basado en la historia de Carol Joyce Vincent. Mientras más música componía y más letras escribía más me daba cuenta de que este personaje se estaba convirtiendo en central en todas las canciones que estaba escribiendo. En ese punto empecé a tratar de juntar todo para crear una especie de historia y es un proceso complejo porque… Obviamente, mucho de lo que escribo es autobiográfico. Incluso cuando tienes un personaje, un personaje imaginario, tienes que ponerle sentimientos reales, emociones reales, experiencias reales para hacerlo creíble. Así que muchas de las historias de mis personajes son mis historias pese a que en este caso es un personaje femenino y es una situación muy diferente pero hay mucho de mi en ese personaje. No sé si eso te responde la pregunta pero creo que fue un preoceso muy gradual del que no fui del todo consciente. Obviamente llegó un punto en el que si fui consciente y dije, “Vale, tenemos una historia”. Ahí empecé a tratar de darle cierta estructura pero hasta entonces iba componiendo canciones en ese personaje sin darme cuenta realmente de ello.

¿Repites el modo en que compones un disco? Es decir, ¿ha sido la forma de componer este disco muy diferente al de los discos anteriores?

Intento cada vez hacer que sea una experiencia diferente para mi…

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¿Pero como lo haces?

¡No lo sé! (risas) No es verdad. Vale: hay una manera sencilla de asegurarte que haces algo diferente y es ser muy consciente de lo que ya has hecho. Tomas la decisión negativa de decir, “No voy a volver a hacer eso”. Eso no significa que no sea lo que vayas a hacer pero… Mira, cuando por ejemplo terminé “The Raven That Refuses To Sing”, del que estoy muy orgulloso, dije, “Vale, ya he hecho esa clase de disco, un disco muy ‘old school’, muy rock progresivo de los 70, no quiero volver a hacer eso”. Así que dije, “Vamos a hacer algo moderno ahora, algo más contemporáneo”. Es casi como una reacción contra lo previo que has hecho. Esa puede ser una influencia muy fuerte.

¿Es muy diferente el modo de componer para tu trabajo en solitario que para otros proyectos como por ejemplo Porcupine Tree?

El hecho es que ya no compongo música para esos proyectos. De muchos modos, si cogemos Porcupine Tree como ejemplo, mi trabajo en solitario es una continuación de ello y ha tomado su sitio porque en Porcupine Tree componía casi toda la música, era el cantante y guitarrista, era el responsable de la dirección hacia la que se dirigía la banda… Así que si aún estuviera haciendo eso, no tendría sentido porque la respuesta a tu pregunta es que no hay diferencia. La única diferencia cuando compongo para mis discos en solitario es que estoy menos… Restringido por lo que sé que los otros chicos quieren tocar. Una de las cosas de estar en una banda es que puedes ser el compositor principal pero tienes que ser consciente de que a los otros chicos hay cosas que les gusta o no tocar. En una banda en la que hay democracia eso es un problema porque hay canciones que puedo componer pero sé que no querrían tocarlas. No tengo ese problema con mi banda en solitario. Puedo componer cualquier cosa, hacer cualquier estilo y esos tíos lo tocarán porque al final soy quien les paga. Pero aparte de eso no habría diferencia y por eso no tendría sentido para mi hacer mis cosas en solitario y seguir con Porcupine Tree. Otras cosas que hago que están más centradas en un aspecto musical específico -Bass Communion se basa más en música ‘drone’, ‘ambient’ y texturas puras- y eso es más un enfoque distinto, no son canciones, es más bien diseño sonoro. Pero ya no compongo mucho para otras cosas. Hoy día si compongo música y letras será para mi trabajo en solitario.

Llevas ya muchos años de relación artística con Lasse Hoile. ¿Como nació?

La relación empezó con un álbum titulado “In Absentia” de Porcupine Tree… La cosa es que yo siempre he visto la música pero no tengo ningún talento para las cosas visuales. Siempre me había frustrado tener la música y mentalmente saber el aspecto que tendría como película o como imagen de portada, tener una visión muy concreta de ello pero no tener ninguna clase de talento para hacerlo real. Así que tenía que apoyarme en quien encontrase: diseñadores, fotógrafos, directores y siempre era algo que no terminaba de ser exactamente satisfactorio con lo que yo imaginaba. Hasta que conocí a Lasse, que era fan de Porcupine Tree y tan pronto mandó su obra y la vi, pensé, “¡La música! Esa foto es la música y viceversa”. Eso es muy raro de encontrar y muy importante. Y desde entonces es el hombre al que puedo decirle “Esto es lo que veo” y él va y lo hace. Y es perfecto.

No necesitas ni hablarle…

Si, eso si. Soy un friki del control (risas) Siempre digo “más de esto, menos de aquello” pero el resumen es que él lo pilla. Tenemos puntos de referencia muy parecidos cuando hablamos de películas, fotógrafos, pintores, música… Esas cosas son importantes también. Si le digo a Lasse, “Oye, Lasse, te acuerdas de esa escena en ‘Eraserhead’ o esa del ‘Solaris’ de Tarkovsky” y él enseguida me dice, “Si, sé a lo que te refieres”. Y eso es importantísimo porque durante años cuando preguntaba “¿Te acuerdas de esa escena de ‘La naranaja mecánica'” y se quedaba en plan, “¿Eh?” ¡Eso es tan frustrante! Tener a alguien con quien compartes vocabulario visual y musical hace todo mucho más fácil. Sigo dirigiendo y teniendo una opinión muy fuerte pero me puedo relajar.

Siempre has sido muy contundente y claro con los aspectos malos de la evolución de la industria musical. Hiciste una curiosa campaña hace unos años en la que te dedicabas a destrozar iPods como símbolo de lo que no te gustaba de la dirección que había tomado la industria. ¿Qué opinión te merecen los servicios de música en ‘streaming’ como Spotify o Apple Music? ¿Crees que es algo que durará o será sustituido por algo nuevo en unos años?

Es una muy buena pregunta y una de las razones por las que es una muy buena pregunta es porque has mencionado lo de los iPods. Hice eso hace como siete años y ahora ya parece muy pasado de moda porque ya nadie tiene un iPod. Y eso, para mi, es extraordinario porque en su momento parecía que iba a quedarse para siempre. Y entonces aparecieron los servicios de ‘streaming’ y todo el panorama del consumo de música volvió a cambiar de nuevo. ¿Puede haber algo más allá del ‘streaming’? No lo creo, ¿no? Es lo definitivo, todo centralizado en una base de datos, no tienes contenido alguno en tu teléfono o en tu reproductor Pono… Yo creo que debe ser el final del proceso, sin duda. Para contestar a la primera parte de tu pregunta, qué pienso de ello, te diría que es feo. Toda la idea de la música ‘divorciada’ de un objeto físico es fea. Pero bueno, yo soy viejo, yo crecí con vinilos y CDs y a mi me encanta la idea de la música como una obra de arte. La mejor analogía que se me ocurre siempre es, ¿qué le pasaría al mundo del arte, de la pintura, si nadie fuese a un museo, si nadie mirásemos cuadros colgados en una pared y simplemente viéramos jpgs en ‘streaming’? Es una manera muy fea de experimentar un arte muy bonito. Y siento lo mismo al respecto de la música, tengo la sensación de que falta algo en el ‘streaming’. Es práctico, muchas veces no suena demasiado bien por estar comprimido…

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Otro de los puntos negativos es que los servicios de ‘streaming’ hace que dependas de un servicio centralizado, de una empresa -o varias- que si decide un día que no va a tener disponible un álbum o la discografía de un grupo te quedarás sin poder escucharlo.

Correcto. Y además a sumar a todo esto que estamos diciendo, con el ‘streaming’ ya no tienes la idea de álbum porque, seamos sinceros, lo que alienta el ‘streaming’ es que se use como un ‘jukebox’ o se hagan ‘playlists’. Y tienes a gente como yo que tratamos de hacer álbumes que cuentan historias que compararía a los novelistas que escriben historias, cineastas que hacen películas que cuentan una historia y tu haces un álbum que cuenta una historia que se supone que debes escuchar de forma seguida. Desgraciadamente el ‘streaming’ alienta a la gente a hacer sus propios ‘playlists’, a escuchar solo el single… Y luego tienes anuncios también, ¿verdad? Todo eso es tan feo. Y no lo escuchas mientras estás viendo un bonito ‘artwork’. Mi opinión sincera es que es feo pero entiendo que es el futuro -y el presente- y entiendo que la practicidad siempre gana. La calidad y la experiencia siempre pierden contra la practicidad. Y ese es el error de la raza humana. Desgraciadamente siempre parece que elijamos la practicidad por encima de la calidad y la experiencia. No es solo en el mundo musical. También en la comida, por ejemplo. Comemos mierda porque es fácil comer mierda, ¿sabes? Esa es una buena analogía: el ‘streaming’ es como ir al McDonald’s, en lugar de cocinar en casa un plato delicioso con verduras frescas. Gana la facilidad y la practicidad.

Hace unas semanas leía la noticia de un nuevo producto, unos polvos que se mezclan con agua y suponen una comida completa con todos los nutrientes que necesita el cuerpo.

¿Pero la vida no es eso, verdad?

Por supuesto que no. Hay que disfrutarlo, hacerlo una experiencia, no algo aburrido, plano…

Para mi estar vivo son todas esas cosas táctiles: sal a tomar el sol, no te quedes en tu habitación con el ordenador, sal con tus amigos, habla, conversa, habla cara a cara, escucha música, busca discos, ves a ver películas en el cine, lee libros… Me parece que todo ese universo táctil está amenazado y es culpa nuestra como raza, somos demasiado pasivos. Me temo que si la tecnología nos da la oportunidad de ser pasivos y vagos, la acogemos.

Pero de por si la naturaleza humana es perezosa, ¿no?

Ese es el problema. No sé el futuro… Tengo la sensación que por primera en la historia la raza humana está involucionando, está dando pasos atrás. Hemos tenido dos millones de años de evolución, de expander nuestro intelecto, de expander el entendimiento del mundo en que vivimos, de expander nuestra experiencia… Ahora por primera vez tenemos involución. Mira la TV, lo que sale en la tele, con los ‘reality shows’ donde la gente más estúpida posible se convierte en famosa, la música pop comercial se hace cada vez más formulaica, cada vez más procesada, compuesta por ordenadores. Y todo eso es bastante deprimente. Pero al mismo tiempo un aspecto positivo de eso es que hay una especie de rebelión contra eso entre las generaciones más jóvenes. Por ejemplo veo a muchos chavales trayéndome vinilos. Chavales adolescentes que me traen vinilos. Es extraño pero es genial. No tienen ese apego nostálgico que tengo yo, lo compran porque les encanta y piensan, “Esto es genial, es algo que puedo apreciar, querer, tener en mis manos y que le dice al mundo que me encanta esta música y me encanta esta banda”. Eso para mi es positivo.

¿Crees que hay algo positivo en los mp3s?

Lo hay, si. Y esa es una de las ironías porque hablando de mi, sin internet, sin el intercambio de archivos no creo que estuviera sentado hoy aquí porque mi música no sale nunca en la radio, no la verás en la TV, no la oirás en las radios de música pop así que sin los mp3s e internet y los intercambios de archivos no creo que tuviera un público. Así que debo estar contento por ello pero siempre hay esa contradicción, ese paso adelante y paso atrás. Para mi Facebook por ejemplo, es maravilloso. Tengo como un cuarto de millón de gente en mi Facebook y puedo dar una noticia a un cuarto de millón de personas así (chasquea los dedos). Cuando yo empecé en la industria musical si hubiera querido informar a un cuarto de millón de personas de que sacaba un nuevo disco, habría tenido que meter un cuarto de millón de cartas en un cuarto de millón de sobres, pegarles un cuarto de millón de sellos y mandarlo. Nunca lo hice pero ya entiendes lo que quiero decir. Y habría costado una fortuna. Desde ese punto de vista hay cosas de internet que son fantásticas y ha hecho las cosas muchísimo mejores. Pero siempre hay la otra cara de la moneda. Pros y contras.

¿Hay alguna idea -alocada o no- que aún no hayas podido realizar y que te encantaría poder hacer?

Si, hacer una película.

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¿Toda tu?

No, no, probablemente con Lasse. Escribiría la película, compondría la música y estaría involucrado en la producción pero dejaría que alguien como Lasse la dirigiera. Yo no podría. Como ya te expliqué antes, no podría. Pero tengo ideas… Como por ejemplo, hemos estado hablando muy por encima de que “Hand. Cannot. Erase” podría ser un proyecto de película bastante interesante. Sería pequeña, con un presupuesto muy reducido porque básicamente solo hay un personaje. Es algo que podríamos hacer de tener el guión adecuado. Mi ambición incumplida número uno es estar de alguna manera involucrado en la creación de una película.

¿Es más cuestión de dinero, de tiempo, de todo?

No es tanto de dinero porque con la calidad de las cámaras de hoy día no te hace falta mucho, Lasse está dispuesto así que es más cuestión de…. Bueno, son dos cosas: la primera es tener el guión adecuado y la historia correcta y la segunda es que tu puedes hacer una película, pero quién va a verla si no tienes distribución. Así que creo que es más bien cuestión de convencer a algún distribuidor que mostrara la película una vez grabada. Esos son los dos máximos obstáculos.

¿Crees que veremos más material de Storm Corrosion?

Espero que si. Estoy muy orgulloso de ese disco y Mikael también. Cada vez que nos vemos siempre nos decimos, “¡Qué gran disco hicimos!”. Me sorprendería si no nos metiéramos en una habitación juntos y viéramos a ver qué pasa. Pero sin ninguna presión, si termina siendo una cosa excepcional, única y perfecta, lo haríamos. No queremos forzarnos. Pero somos muy buenos amigos y cada vez que nos juntamos acabamos haciendo algo musical, ya sea música suya o…

Has trabajado con un puñado de músicos legendarios y extraordinarios. ¿Cual dirías que es la mejor cualidad de alguien como Robert Fripp?

Robert es un ejemplo extraordinario. No hay ningún músico como él. La mejor cualidad de… La característica que más define a Robert es… A ver como lo digo… La forma en la que piensa en la música es una forma en la que nadie más piensa. Tiene una perspectiva única y tiene muy poco que ver con ninguna otra música, tiene mucho que ver con otras cosas: matemáticas, política, la vida… Y tiene muy poco que ver con otra música y como consecuencia de ello su vocabulario musical es increíblemente distinto y no tiene nada que ver con el de nadie. Sabes, de la mayoría de gente, de músicos -y me incluyo- puedes oír su música y oyes claramente sus influencias. Clarísimas. Con Robert es un poco más difícil. Y creo que tiene que ver con que es muy excéntrico y la música está muy abajo de su lista de intereses. Y eso hace que su música sea tan rara para el mundo.

¿Cual dirías que es la mejor cualidad de Mikael Akerfeldt?

La curiosidad. Igual que yo. La razón por la que nos parecemos tanto es que sentimos curiosidad por lo que está muy en la periferia del mundo musical. No tiene fronteras: puede venir y decirme, “mira he descubierto este extraordinario músico peruano del siglo XIX”. Estoy exagerando. O música de 200 kazoos y una flauta nasal (risas) Y yo soy igual. Nunca estuve interesado en ser un músico encasillado en un género. Mira, incluso cuando era niño me emocionaba tanto Abba como música clásica avantgarde alemana del siglo XX. No lo hacía por esnobismo, yo no hacía distinciones y no entendía porqué la gente era tan esnob al respecto: “No puedes escuchar a Abba, solo puedes escuchar heavy metal, solo puedes escuchar rock progresivo”. Y creo que Mikael es exactamente igual. No se reirá de mi si le digo, “Escucha este disco de The Carpenters o aquel de Bee Gees”. O decirle, “Echa un vistazo a este músico avantgarde italiano…” Y esa, para mi, es una cualidad extraordinaria.

Para finalizar, que se nos termina el tiempo, ¿hemos entendido bien y Porcupine Tree es un capítulo cerrado en tu vida?

Así parece (aunque) yo mismo no lo reconozco ya que voy año a año y hago lo que quiero. Eso no quiere decir que eso no pueda cambiar…

Muchas gracias por tu tiempo y amabilidad.

Ha sido un placer.

Texto y preguntas Rob Merino – Fotos: Nuria Ocaña
Agradecimientos: Lorenzo Sanz (Top Artist Promotion)

Publicado por Rob

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  • Elías

    Genial!

  • alejandrohf

    Felicitaciones muchachos! gran entrevista y fotos!

  • Excelente entrevista, coincido en parte con Steven Wilson sobre el formato físico vs el digital. Ojalá pronto aumenten la cantidad de servicios tipo HDTracks o que el streaming vaya abandonando AAC y OGG, para dar paso a FLAC por ejemplo.

  • Leo

    Genial entrevista. Siempre me parece muy interesante leer las opiniones de Steven!

  • Backdoorman

    Y si por ejemplo te levantas muy temprano y enciendes el televisor…encuentras el lugar donde reside la música en la actualidad…en el limbo