¡Qué discazo! El poder y la brutalidad juntas en un disco; obviamente no hay que dejar de lado las tremendas capacidades musicales de cada uno de sus integrantes pero siempre algunos se destacan mas que otros y esta vez les toca al baterista (Matt McDonougth) y por supuesto al bajista (Ryan Martinie) se llevan todos los aplausos. En pocas palabras: un discazo. Señores, hiper recomendado.