

La irrupción de My Chemical Romance en el panorama musical fue sorpresiva. Tras un correcto debut con "I brought you my bullets", you broght me your love (producido por Geoff Rickley de Thursday), la banda de Nueva Jersey formaba parte de ese globo de grupos interesantes que habría que mirar en un futuro. Sin embargo, nadie podría haber augurado lo que pasó un par de años después.
"Three cheers for sweet revenge" salía en 2004 y en pocos meses alzó al grupo a lo más alto. Su emo punk enamoró a pequeños y mayores, a chicos y a chicas, a puristas, a la crítica y a tu prima de quince años. Y no es para menos. Los trece temas contenidos en este trozo de carbono son pura adicción, trece auténticos himnos en los que no sobra ni falta nada. El disco lo abre Helena, uno de los singles, con un comienzo suave que deriva rápidamente en un tema punk con un estribillo épico simplemente memorable. Después, una rápida y optimista Give 'em Hell, kid nos lleva directamente a To the end, con otro estribillo perfecto con esos coros que nos recuerdan a AFI. En You know what they do to guys like us in prison nos encontramos con un Gerard Way vacilante, hablando sobre todas esas cosas que todos hemos oído de la cárcel con la colaboración de Bert McCracken de The Used a los coros, y con un final esquizofrénico.
En la quinta pista tenemos el gran éxito de la banda, el single que los llevo a números uno, y todo un himno para su legión de fans: I'm not okay (I promise) es una canción emopop perfecta, con un estribillo coreable hasta la saciedad. Al acabar llegamos a la única balada al uso del disco: una preciosa The ghost of you que nos deja respiro para la parte más adrenalítica del álbum. The Jetset life is gonna kill you es una de las canciones más elaboradas, con esa intro propia del poprock independiente de los 90 y con ese puente que nos puede recordar incluso a Muse. Tras el interludio siguiente Thank you for the venom nos ataca sin compasión: ritmos acelerados y Way increpando a otro de sus peculiares amores. Hang 'em high es, quizá, la canción más rápida del disco, con una curiosa intro a lo spaghetti western pero con otro gran estribillo marca de la casa. It's not a fashion statement, it's a fucking deathwish es otra canción subida de revoluciones, una de mis preferidas, sin estribillo y con un gran final melódico. Cemetery drive es otro de sus temas más aclamados: aquí Gerard Way canta por preimera vez a un amor platónico, y eso se nota. Otra gran canión de amor y otro pedazo de estribillo. La obra llega a su fin con I never told what I do for a living, el final perfecto pues se trata de otra cancion emopunk rápida pero con personalidad y con un final rabioso que acaba con impotencia: "nos dieron dos tiros en la nuca y estamos muertos ahora".
Todas estas canciones son imprescindibles: el disco, musicalmente, no tiene desperdicio. Pero quizá sea por sus letras y por su imaginería por lo que este disco merece pasar a la historia. Ningún grupo como My Chemical Romance ha conseguido aprovecharse de una imaginería tan singular y hacer la propia, hasta el punto de identificarse directamente una cosa con la otra. Y es que es imposible pensar en My Chemical Romance y no hacerlo en corazones rotos, cuchillos, pistolas, sangre y muerte, iconos tan recurrentes en sus letras que hacen del suyo un discurso prototípico del emo, pero personal e intransferible. Fama totalmente merecida para ellos.
Para mi el mejor disco que la banda de New Jersey ha sacado. Desde el track #1 hasta el último, las canciones traen buena carga de rock. En especial están canciones como "To The End", "Give 'Em Hell", "Kid" y "Thank You For The Venom". Y claro pues también no puedo hacer a un lado la cancion que les abrio muchas puertas: "Helena", aunque se les ha criticado demasiado por su toque medio "emo", el disco está bien planteado desde el punto de vista conceptual que traen: casi todas las canciones hablan de muerte y sangre pero, ¡vaya!, ya faltaba algo así en la música, no todo es color rosa en la vida, y lo que MCR hizo con el "Three Cheers For Sweet Revenge", fue ponerle buen rock, dar un toque oscuro al amor y sobre todo cantar con sentimiento, algo así como odio. Definitivamente la bateria y la guitarra de My Chemical Romance, suenan muy bien en este disco, no solo es la voz la que hizo de este grupo algo estupendo sino su ruido. ¡Tres hurras por MCR!