Pigmy Love Circus son una banda que ha estado en el congelador más de doce años. Nacieron a finales de los 80 de la escena undreground del rock hollywoodense. Son conocido por sus conciertos y giras, sus influencias se podrían encontrar en el punk rock californiano de grupos como Fear y Black Flag, con influencias del hard rock de los 70 tomando como referencia a Thin Lizzy, AC-DC y otros.
La frenética actividad durante este tiempo de su baterista Danny Carey, comprometido a tiempo total como baterista de Tool, ha mantenido a tan peculiar banda en silencio. El excéntrico y embrutecido (por registros) Mike Savage, cantante del quinteto, lidera canciones básicas y directas de rock guitarrero. Su voz es ruda, sucia, gastada por el tiempo, y no está, ni falta que hace, para muchas florituras.
El resto de los miembros son Peter Fletcher (guitarra), Shepherd Stevenson (bajo) y John Ziegler (guitarra).
Pigmy Love Circus no practican un complejo conglomerado estructural como con el que Tool han maravillado a medio mundo; es decir, no hay posible comparación entre ambas formaciones norteamericanas, a no ser que profundicemos en el sentido critico y político del que los dos grupos hacen gala en sus ácidos, irónicos o resacosos textos, territorios en los que puede haber ciertos paralelismos.
La banda estuvo abriendo conciertos en el tour del primer disco de A Perfect Circle, donde se dieron a conocer, ampliaron su público y adquirieron algún que otro fan.
De hecho cosas como estas se dicen en la prensa musical sobre ellos: Con un banjo metalizado que recuerda a una tarde tórrida en el far west y cantando con actitud "Viviendo como mierda" ("Living like shit": Es el tiempo del espectáculo, viviendo como una mierda, viviendo como un animal...), arranca este pedazo de tarta de rock and roll macarruza, grasienta y muy critica (en sus textos) con una América hipócrita, necia y profunda que parece haber conquistado los puntos básicos de poder del imperio
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Pigmy Love Circus no realizan un alarde de originalidad, en absoluto, pero son crudos, honestos y directos, lo que caracteriza su personalidad. A medio camino entre los guitarrazos de Supersuckers o los cabalgados de Mastodon, sin olvidar las voces negras cercanas al mejor Jourgensen o las de un joven Rob Zombie, y con un aire sureño (aun teniendo raíz californiana ademas de usar banjo), Pigmy Love Circus ofrecen buenas y divertidas canciones en las que hay lugar para los punteos de caracter heavy y para la percusión repetitiva y marcial. Delirante resulta también la portada del disco con un toraco como vencedor del combate a muerte con el diestro al que una desconsolada viuda, mejicana o andaluza, llora a su vera.
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