El periódico británico The Guardian recoge en sus páginas un informe obra del Partido Comunista ruso fechado en 1986, y en el que se detallaban 38 grupos musicales extranjeros "ideológicamente perjudiciales".
Así, el documento catalogaba a los diferentes grupos referenciando lo que promocionaban. Pink Floyd eran de los pocos grupos que directamente mostraba propaganda antisoviética, de acuerdo al informe. La mayoría de otros grupos y cantantes eran tachados de perjudiciales por otras circunstancias: Donna Summer y Tina Turner promocionaban el "erotismo"; Canned Heat la homosexualidad, y sin embargo, y sorprendentemente, Village People eran acusados de promover la "violencia" al igual que Black Sabbath y The Clash. El grupo de Toni Iommi era además peligroso por su "oscurantismo religioso."