Motivación espartana

Por Rob, 0 reacciones

Nos situamos: finales de abril de 2005. Jim Ward, frontman de Sparta, hace saber a sus compañeros de grupo que quiere cancelar las 13 fechas que aún les quedan por hacer de su gira norteamericana. Asegura estar cansado del mundo musical: tras 10 años de giras, grabaciones y demás servidumbres, Ward tenía la impresión de estar más bien haciendo un odioso trabajo.

«Fue un gran paréntesis en mi vida, y volví con el deseo de hacer el mejor disco que nunca haya hecho,» dice a MTV.com en referencia a «Threes«, el disco que el grupo publica el 24 de octubre. «Tengo la sensación de que estamos en un cruce y este disco es un gran logro.»

Recuerda Ward los momentos dificiles que pasó tiempo atrás, cuando se encontró totalmente desmotivado y falto de inspiración. «Recuerdo que se me acercó una chica llorando y que su novio me dijo, 'Vuestra música ha hecho que pueda superar unos momentos muy difíciles. Obviamente es bonito oír eso. Pero en ese momento pensaba, Ah, tío, desearía que alguien me ayudara a pasar esto'. Sé que fue muy poco profesional irme sin más pero creo que hubiera sido aún menos profesional de haber mentido y seguir adelante.»

Parte de la desilusión de Ward vino provocada por la distante relación que mantenían con su sello discográfico tras la publicación de «Porcelain«, el segundo disco de Sparta. Según el líder de la banda su anterior discográfica, Geffen Records sacó el disco pero sin darle la promoción adecuada. «Creo que mucha gente no está segura de que tengamos segundo disco. Nunca he estado en un sitio en el que somos ignorados al 100% por la gente que toma las decisiones.» Por ello, decidieron fichar por Hollywood Records que les tienen como uno de sus artistas principales.

«Creo que mola, a veces, reencenderse. Al dejar nuestro antiguo sello y no tener obligaciones que nos presionaran, fui capaz de volver al punto en que podía entrar en el estudio y decir, 'Soy feliz haciendo esto' en lugar de 'No quiero estar aquí'. »

Así, con 27 temas compuestos, Ward pegó un telefonazo a sus compañeros de grupo Paul Hinojos (guitarra), Matt Miller (bajo) y Tony Hajjar (batería) para empezar a grabar un nuevo disco con el productor Dave Bassett (Lisa Loeb, Silos. Hinojos declinó la propuesta: había decidido reunirse con Omar Rodríguez-López y Cedric Bixler-Zavala en The Mars Volta. No fue un contratiempo demasiado importante. Y es que resulta que por la misma época Engine Down habían anunciado su separación y el frontman Keeley Davis se ofreció a Ward como guitarrista.

«Habíamos girado con Keely antes así que ya le conocíamos, así que fue genial. Fue una bocanada de aire fresco y fue bueno tener a alguien nuevo, que no tenía carga, que entrara y recordara a todo el mundo lo que mola estar en una banda.»

Según parece el disco será más atmosférico y menos discordante con temas con cierta reminiscencia a bandas como Radiohead o Pink Floyd. «Algunos de los arreglos son realmente retadores pero también hay cosas que son las más directas que nunca haya hecho. La auténtica diferencia esta vez es que hemos tratado de ser completamente honestos con nosotros mismos y no sabotear nada a propósito. Esta vez no hemos dicho, 'OK, eso suena demasiado 'mainstream' así que asegurémonos que suene lo más ruidoso posible y con ecos para que nadie entienda nada'. Porque para mi, quiero morir siendo un buen compositor, así que quiero hacer lo que haya que hacer para mejorar. No necesito que me doren la píldora o me elogien – lo que necesito es la satisfaccion de que la gente se mueva con mi música.«

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