Wes Borland ha vuelto a Limp Bizkit para quedarse

Por Rob, 0 reacciones

Tras un par de espantadas parece que finalmente Wes Borland ha llegado a la conclusión que su hogar es Limp Bizkit. Y es que aunque el éxito y las ventas tienen su importancia, el guitarrista cuenta a Music Radar que lo importante es sentir lo que uno hace.

Vender discos es fantástico pero si no amas lo que haces, y todo el mundo anda lanzándote cuchillos, se hace aburrido muy rápidamente. Me llevó un tiempo entender tantos aspectos de lo que significa estar en esta banda.

El guitarrista cuenta que para “Gold Cobra”, el nuevo álbum de la banda “he tratado de aportar algo de la creatividad que había en el primer disco… Mucho del ruido y la generación de sonidos que estaban de algún modo impotentes en el segundo y tercer disco. Esos discos tenían un sonido de guitarras limpio. No sé… Creo que es el resultado de haber trabajado con otra gente y mejorar yo en lo mío. Nunca hablamos de ello como banda, ‘Hey, hagamos que la guitarra sea más dominante’. Pero si la cosa acaba siendo así, ¡fantástico! (risas)

Otro de los cambios es la aparición de solos: “Parecían apropiados para esas canciones. En el pasado no parecía tan necesario o importante pero este álbum daba otra sensación. No había la idea de cambiar porque si, simplemente… (risas) Si, he sentido que tenía que hacer algunos solos. En los otros discos, había secciones que podrías llamar ‘partes principales melódicas’ pero en ‘Gold Cobra’ tocar solos de verdad daba la sensación ser algo muy natural. Quizá haya evolucionado como guitarrista, no sé (risas)»

Borland considera que Fred Durstmejora como letrista. Sin duda tenemos ese elemento de sentimiento de fiesta/morro inherente al rock, metal y hip-hop. Los Beasties (Boys) lo tenían, Public Enemy lo tenían aún teniendo mucho rollo político en lo que hacían… Pero ‘Walking Away’ va a otros sitios; es un gran desvío. Pone más huevos en el cesto de nuestras tendencias Janes Addiction.

De sus dos salidas del grupo, cuenta, “cuando me fui por primera vez en 2001, tenía 26 años y me había hartado de que la gente se riera de la banda. Me avergonzaba que colegas míos se metieran con lo que hacía. Teníamos tanto éxito y estábamos en la cresta de la ola pero éramos el blanco para el odio de todo el mundo. No sabía como tratarlo. Al mismo tiempo, Fred y yo no nos llevábamos bien. Estábamos en lugares opuestos en cuanto a lo que queríamos hacer creativamente. Así que me pareció bien irme. Necesitaba hacer un cambio, estar en una banda diferente, tener una vida nueva. No me arrepentí de irme. Tenía tanto cabreo con tantas cosas, hacia donde había ido la banda… Básicamente le hice un corte de mangas a Limp Bizkit. Nuestro manager, Jordan Schur, que también contrató la banda, empezó a llamarme dos años después diciéndome, ‘Por favor, vuelve. Habla con Fred. Habla con los chicos’. Costó casi dos años volver a meterme en una habitación con Fred. En ese momento parecía que posiblemente estábamos en la misma onda así que tratamos de hacer un disco sin salir de gira. Todo fue un fracaso comercial y artístico. El disco que salió, ‘The Inquestionable Truth’, que salió en 2005, no es un disco que respalde. Ahora podemos echar la vista atrás y decir que había cosas guays en él pero no es nuestro mejor trabajo. Tras ese álbum, no es tanto que me fuera de la banda sino que nos dispersamos. Todos nos fuimos y fuimos en diferentes direcciones.

Explica su vuelta en 2009: “esto es lo que pasó: Jordan volvió a insistir y dijo que teníamos que salir de gira antes de hacer un disco. Dije que no, que ni de coña. Pero entonces, una noche me puse a pensar y me dije, ‘Vale, voy a llamar a Fred. Voy a ver como está’. Al día siguiente fui a casa de Fred y no podía recordar por lo que estaba cabreado. Todo acerca de él y la situación daba la sensación de ser nuevo. Quizá solo fuese el hecho de que éramos más mayores, no lo sé. Pero sé que estaba ahí sentado pensando, ‘No voy a agarrarme a recuerdos del pasado’. Esto es borrón y cuenta nueva. Sentí que éramos diferentes pero lo digo de un modo diferente. Acepté el hecho que éramos diferentes y no iba a tratar de cambiarle. Él fue sensible conmigo de muchas maneras, hasta el punto de darme cuenta de que soy bueno en cosas en las que él no es bueno y viceversa. Es una burbuja muy rara en la que estamos.

Lo cierto es que la banda sigue siendo blanco de críticas pero Borland ya lo asume. “No somos la niña de los ojos de los críticos pero lo he aceptado. Lo que es interesante es que, como que ahora somos los desvalidos, vuelvo a estar interesado de una manera extraña. Estar en la banda es un reto ahora mientras que antes, cuando estábamos en nuestro cénit, era como pegar a bebés de foca. La gente ahora no se preocupa por nosotros. Las cosas son más difíciles para nosotros. Por alguna rara razón, es interesante y excitante. Siento que estamos construyendo algo de nuevo. Mi regreso es complicado y hay muchas zonas grises.

Pese a estar al 100% concentrado en Limp Bizkit, Black Light Burns, su proyecto en solitario, tiene ahí material para un segundo álbum. “Limp Bizkit es mi prioridad pero mi proyecto paralelo Black Light Burns sigue siendo una obra de amor. Tenemos un disco compuesto así que veremos cuando sale. Cuando salimos de gira, nos metemos en una furgoneta y yo conduzco. Nos llevamos un técnico de sonido pero eso es todo. Es todo muy desnudo. Además, cuando tengo la oportunidad, trato salir de gira con Combichrist. Hice cuatro fechas con ellos el año pasado. Son amigos muy buenos.

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