Acts

Si te llamas Jeff, te apellidas Ament y, además, has pasado los últimos 20 años tocando en una de las bandas más influyentes del rock contemporáneo como es , sin duda gozas de ciertos privilegios y una envidiable posición en el mundo de la música, factor éste en el que todos los componentes de se han ido especializando y beneficiando a lo largo de los años.

No en vano, durante los periodos de tiempo «libre» que discurren entre los discos y las interminables giras de , los de Seattle tienen sus proyectos paralelos, donde cada uno de ellos da rienda suelta a sus «demonios» musicales, lejos de la presión que supone su banda principal.

Con la perspectiva que nos da el tiempo y la gran cantidad de material que hemos ido recibiendo a lo largo de todos estos años, varios aspectos nos quedan claros: en primer lugar debemos reconocer que los chicos de como mejor funcionan es juntos. Sin menospreciar todo aquello que nos han ofrecido por su cuenta o junto a otros músicos, rara vez han alcanzado un nivel semejante al que consiguen cuando están juntitos y revueltos en . Por otra parte debemos estar muy agradecidos a Vedder, Gossard, McCready, Cameron y Ament pues jamás han dejado de compartir su talento con todos nosotros, de cualquier forma posible -su lista de proyectos nos daría para otro articulo completo- han encontrado los compañeros de viaje necesarios para que jamás hayamos perdido un ápice de interés y admiración por todos ellos.

En todo caso el que ahora nos ocupa es Jeff Ament, quien nos ido mostrando una prolífica actividad musical a lo largo de estos años. Primero fue el proyecto musical llamado Three Fish, donde nos sorprendió con dos trabajos de espíritu étnico/acústico, alejados de cualquier interés comercial. Varios años después, en al 2008 para ser más exactos, Jeff editaba su primer álbum en solitario, “Tones”, donde además de la composición, le pone su voz a los temas -aspecto en el que no destaca precisamente. Su recorrido en solitario ha tenido su correspondiente continuación la pasada primavera, cuando publicaba “While My Heart Beats”. Ambos trabajos muestran el lado más intimista de Ament, sin limitarse a un estilo en particular, y nuevamente alejado de cualquier interés comercial, podríamos calificar a estos discos como una especie de diario artístico que recorre diversos momentos de la vida del músico sin seguir ningún guión establecido. Básicamente se trata de 2 documentos sonoros que pueden agradar de un modo especial a los ‘fans’ de Ament o incluso de pero de muy escaso interés para el público general.

Y como tiene tiempo mientras no se reactivan definitivamente, se ha vuelto a reunir con un par de amigos: Richard Steverud (batería de la banda de Seattle Fastbacks y Three Fish) y el cantautor Joseph Arthur. De la reunión surge una banda , y de la banda una colección de 12 canciones, a la que han llamado «Acts«, lo que viene a ser su primer disco. Un disco que nuevamente vuelve a distanciarse de cualquier interés comercial para centrarse en la esencia propia de aquellas canciones que definieron el rock alternativo en la década de los 90. Algo que no debe extrañarnos teniendo en cuenta a los tres veteranos músicos que forman el proyecto, que han sabido encontrar la química necesaria, amén de una interpretación impecable.

Solo así se puede entender que resulte complicado determinar quien de ellos ha manejado los hilos, incluso quien de ellos esta detrás de cada una de las canciones que forman parte de «Acts«. Canciones, que por si solas no destacan de un modo especial. Sin artificios de ningún tipo en la producción. Canciones que dejan su huella completándose las unas con las otras para dar forma al conjunto, un ejercicio cada vez más relegado en el panorama musical actual, más enfocado en las canciones y no tanto en los discos.

Aunque puesto a ello, voy a destacar “Modern Times” -el primer corte- por su memorable ‘riff’ de guitarra hábilmente secundado por Ament y su inspirador talento rítmico; “New Tracks” por su significativa introspección acústica o “Hollow Girl”, canción que en si misma podría definir el estilo de todo el disco. Tampoco puedo olvidarme de “Cherries In The Snow” que cierra el disco con el agradable aroma de la armónica.

El tiempo dirá si volvemos a disfrutar de una secuela de “Acts”. Aunque por ahora, más bien parece que se trate de un efectivo modo de entretenimiento mientras no retoman de nuevo su ajetreada actividad musical.